Mataró es una ciudad de casas con historia. Pisos de los años cincuenta y sesenta en el Eixample, fincas señoriales en el Centre, plantas bajas a pie de calle cerca del puerto, chalets en la parte alta de Vista Alegre, bloques obreros en Rocafonda
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y La Llàntia. Cada una envejece a su manera, pero casi todas llegan al mismo punto: un día te das cuenta de que la vivienda ya no encaja con tu vida. El pasillo se traga metros que nunca usas, la cocina es un cuarto cerrado donde no cabe nadie más que tú, el baño conserva la bañera de siempre y la factura de la luz se dispara porque las paredes no aíslan. Reformas Varador nace precisamente de ahí: de la distancia entre la casa que tienes y la que necesitas, y del trabajo de acortarla.
Llevamos desde 2009 reformando viviendas en Mataró y en todo el Maresme. Arrancamos con una sola obra en el Centre y, obra tras obra, hemos transformado más de doscientas casas repartidas por los once barrios de la ciudad. No lo decimos para presumir de número, sino porque esa experiencia se nota en lo que importa: sabemos qué forjado pisa cada zona, dónde aparece el salitre, qué esconden las instalaciones antiguas y por qué un baño del Escorxador no se reforma igual que uno de Cerdanyola. Cuando entras en una casa de Mataró cada semana durante quince años, dejas de improvisar.
Nos dedicamos a las reformas integrales de vivienda, a las reformas de baño y de cocina, y al cambio de uso de locales comerciales a vivienda, un tipo de proyecto que aquí no para de crecer desde que la ciudad se declaró zona de mercado tensionado. Hacemos la obra completa, de principio a fin. Renovamos las instalaciones de electricidad, agua y gas, que en muchos pisos llevan décadas al límite; tiramos los tabiques que sobran y redistribuimos el espacio para que la casa respire; colocamos suelos, alicatados, carpintería y pintura; y entregamos la cocina y el baño listos para estrenar. Tú eliges los acabados y los materiales; de todo lo demás nos encargamos nosotros, incluidas las licencias del Ayuntamiento de Mataró. No tienes que pisar una sola ventanilla.
Lo que de verdad nos diferencia no se ve en las fotos del antes y el después, sino en cómo se vive la obra por dentro. El presupuesto se entrega cerrado y por escrito antes de empezar, desglosado partida por partida, de modo que sabes exactamente dónde va cada euro. Nada de cifras redondas dichas por teléfono ni de sorpresas a mitad de reforma. Si después decides cambiar algo, se valora y se acepta por escrito antes de tocarlo. El plazo también va firmado en el contrato: si nos comprometemos a entregar en diez semanas, esa fecha es nuestra responsabilidad, no tu problema. Y durante todo el proceso hablas siempre con la misma persona. Un único interlocutor que conoce tu obra de memoria, que coge el teléfono y que coordina al equipo de especialistas para que tú no tengas que perseguir a nadie ni hacer de capataz en tu propia casa.
Cuidamos lo que muchos descuidan, que casi siempre es lo que más molesta. Limpiamos la obra cada día, protegemos el ascensor, la escalera y las zonas comunes, y dejamos a la comunidad de vecinos tan tranquila como la encontramos, porque una reforma no debería costarte una guerra con el rellano. Trabajamos solo con materiales propios certificados —Roca, Porcelanosa, Siemens y equivalentes de gama reconocida— y esa es la razón por la que podemos darte una garantía de dos años por escrito en albañilería e instalaciones. Mantenemos un seguro de responsabilidad civil en vigor durante toda la obra y todos los profesionales que entran en tu vivienda están dados de alta y en regla. No hacemos chapuzas, ni arreglos sueltos por horas, ni lavados de cara superficiales, ni presupuestos cerrados sin haber visto antes la casa con nuestros propios ojos.
Conocemos al detalle los problemas reales de las viviendas del litoral, que no son los mismos que tierra adentro. El salitre que asciende por capilaridad en las plantas bajas y entresuelos del Centre o de Peramàs, cristaliza en los muros, revienta los azulejos desde dentro y deja ese olor a cerrado que no se va por mucho que abras las ventanas. Las instalaciones eléctricas de los años sesenta, con cableado de aluminio sin toma de tierra, incapaces de soportar un horno y una vitrocerámica funcionando a la vez. Las tuberías de hierro galvanizado obstruidas por la cal que sueltan agua turbia y pierden presión. Las cocinas oscuras y aisladas que piden a gritos abrirse al salón. Los baños de tres metros cuadrados con bañera, bidé e inodoro apretados donde instalar un plato de ducha extraplano lo cambia todo. Antes de tapar nada, diagnosticamos el origen y lo atacamos de raíz; reformar sobre una humedad sin tratar es tirar el dinero, y en seis meses las manchas vuelven a salir. Eso no lo hacemos.
Trabajamos para perfiles muy distintos y a los dos les damos lo que buscan. Por un lado, la familia que quiere modernizar la vivienda de toda la vida y adaptarla a una etapa nueva: un despacho para teletrabajar, un baño accesible para los padres mayores, un aislamiento decente para dejar de oír al vecino, una distribución que por fin tenga sentido. Para esta persona lo importante es la confianza, la limpieza diaria, el trato cercano y unos materiales que duren. Por otro lado, el inversor que compra un piso para reformarlo y ponerlo en alquiler, y que necesita una obra rápida, robusta y bien rematada, con plazos firmes y cero imprevistos, optimizada para durar con el mínimo mantenimiento. A este le damos suelos porcelánicos, cocina abierta, baño funcional y un acabado que rinde en las fotos de los portales. Distinta motivación, misma promesa: precio claro, plazo cumplido y una casa entregada como se prometió.
Todo empieza igual de fácil. Nos cuentas tu idea, y un técnico se desplaza a tu vivienda para verla in situ, medirla, revisar el estado de las instalaciones y entender qué necesitas de verdad. Esa visita técnica es gratuita y no te compromete a nada. En veinticuatro o cuarenta y ocho horas tienes en la mano un presupuesto detallado, desglosado y honesto, con el que puedes decidir con calma y con toda la información delante. Sin presión, sin llamadas insistentes, sin letra pequeña.
Somos una empresa local, y eso para nosotros no es un eslogan. Significa que conocemos a los proveedores de la zona, que entendemos la idiosincrasia de Mataró y del Maresme, que respondemos cuando algo necesita una segunda vuelta y que no desaparecemos el día que termina la obra. Volvemos tantas veces como haga falta hasta que cada detalle quede exactamente como lo imaginabas. Tratamos tu casa con el mismo respeto con el que trataríamos la nuestra, porque al final del día seguimos viviendo en la misma ciudad y nos cruzamos contigo en la calle.
Si buscas una empresa de reformas en Mataró seria, que cumpla lo que firma, que te diga el precio de verdad desde el primer día y que entregue en el plazo acordado, hablemos sin compromiso. Cuéntanos qué quieres cambiar de tu casa y te lo valoramos. Reformas integrales, baños, cocinas y cambio de uso de local a vivienda en Mataró y todo el Maresme, desde 2009.